Faldón superior

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Por si le faltaba algún reconocimiento a As Catedrais, la empresa Allianz Global Assistance entregó el pasado 22 de julio a la alcaldesa en funciones, Mari Luz Álvarez Lastra, el distintivo que acreedita al arenal como una de las siete maravillas naturales de España. El galardón es resultado de un concurso que fue puesto en marcha por la aseguradora de viajes, en el que los internautas eligieron los siete destinos naturales más bellos de nuestro país. La playa ribadense fue elegida en séptimo lugar.

Praza Maior de ViveiroLa ciudad del Landro invita a recorrer su señorial casco histórico, así como a disfrutar de un entorno natural único que la rodea, con rincones tan espectaculares como el Souto da Retorta.

Desde las las procesiones de Semana Santa, hasta irse de fiesta en verano. Viveiro cuenta con un amplio acerbo cultural y su gastronomía va pareja a su cultura.

La arquitectura es del típico escaparate atlántico gallego: balcones de galerías dan paso a la luz. Como villa antigua, apretada bajo las murallas de medievo, tiene vivas señales de sus murallas, representadas por las distintas entradas a la ciudad. Viveiro soluciona de manera resuelta la dicotomía mar/montaña, con un completo catálogo de recursos. Desde pasar un relajado día en la playa de Covas, hasta disfrutar del eucaliptal más impresionante de Europa en Chavín o compartir una agradable cena veraniega en los múltiples locales de Cantarrana. Les proponemos un recorrido en diez pasos para conocer a fondo esta villa que conserva su talante señorial y presume de un entorno natural único.

En el corazón de Galicia late el románico. El municipio de Antas de Ulla se abriga varias construcciones representativas de este estilo que esculpieron a paisaje gallego desde comienzos del siglo XII.

Uno de estos monumentos, únicos en el ayuntamiento por presentar un cubierto al lado de la nave principal, es la iglesia de Amoexa. Su edificación fue llevada a cabo, según Jaime Delgado -autor de 'Él románico en Lugo y su provincia' -, a finales del siglo XII, y su estructura y elementos decorativos hacen de ella uno clásico del románico avanzado.

Una de las partes que más sobresalen es el ábside y la ventana absidal -en arco de medio punto-, las columnas decoradas con figuras zoomórficas y los tres pilares de cantería sobre los cuales asienta el cubierto. En su interior, también destacan los retablos, del siglo XVIII.

Un total de 12.052 visitantes se acercaron al Centro do Viño de Monforte desde junio de 2013 y la tienda de productos que funciona en el mencionado espacio dio salida a 11.050 artículos de la Ribeira Sacra, esencialmente caldos y licores. El complejo de la Rúa Comercio lo gestiona desde hace un año — cuando el Ayuntamiento decidió privatizarlo— la empresa Rutas Sacras que estos días hizo balance del primer ejercicio de actividad.

Baleira es un paraíso natural enclavado además en la segunda etapa del Camino primitivo a su paso por Galicia.

Las rutas de senderismo son uno de los principales atractivos del ayuntamiento hacia los turistas, con la Ruta de la marronda Alto Eo homologada por la Federación Gallega de Montañismo señalizada siguiendo la normativa por las parroquias de A Braña, Martín y Cubilledo, en una manera de dar a conocer la gran riqueza natural de la zona, con la Fraga de A Marronda y la belleza del río Eo.

El trayecto discurre por pistas, canales, sendas y caminos de paso tradicionales, recorriendo las orillas del Eo desde casi su nacimiento en Fonteo hasta llegar a Cortevella, donde sorprenden sus meandros y se puede disfrutar del hermoso paisaje fluvial que el río deja a su paso, con cascadas como la de la Acea de Serra y la de O Pozo da Ferreira. Puntos de interés a su paso son San Paio, Cabreira, Capela da Pastora, el mirador Do Muíño, la Fraga da Marronda, o Pena da Raia, entre otros.

Otro itinerario es la Ruta de las áreas de recreo, de donde el visitante puede acercarse al nacimiento de ríos tan importantes como el Eo y el Neira, principales agentes modeladores del paisaje de estas tierras. Incluye el Área Recreativa de Fonteo y las de A Fontaneira, A Cortevella, y la de O Cádavo, en la entrada de la capitalidad municipal en dirección la Lugo, de donde destaca un singular elemento escultórico que el arquitecto Antonio Gaudí concibió para el templo de la Sagrada Familia. Asimismo, Baleira ofrece al visitante la Ruta de las iglesias, con gran parte de los templos parroquiales del municipio, como el de San Pedro da Esperela, una iglesia románica del siglo XII que sufrió una profunda reforma a mediados del siglo XVIII, o las de Santiago da Fontaneira, Santiago de Córneas y San Miguel da Braña, entre otras.

CASTROS. Otra de las rutas es la de los Castros, un itinerario turístitico que nos permite conocer yacimientos arqueológicos vestigios de los pueblos celtas que habitaron el norte de la Península Ibérico en la Edad del Hierro. Uno de los aspectos más atractivos de los castro es el de la construcción de las viviendas que se levantan casi siempre sobre rocas para ahorrar cimentaciones, empleando losa y granito. Destacan el Castro de Antiguallas (Córneas), la Pena do Castro (Vilar dos Adrios), el Castro da Degolada o A Pena dos Mouros (Real de Cubilledo). Aparte de estos castros en Baleira se conservan también los castros de Pereira (Librán), con una serie de murallas y fosos que culminan en una impresionante croa; el Castro de Valdería, enclavado en un cerro desde donde se domina el Valle de Esperela y Posada; el Castro de Cubilledo, del cual no quedan restos arqueológicos ya que por encima de él se construyó la aldea, y los Castros de Vilaselle y Retizós.

 

Las cuevas del Rei Cintolo, en Mondoñedo, permiten visitar una caverna natural y recorrer durante una hora 300 metros entre estalactitas y estalagmitas. Toda una aventura!

ABEL VIGO asegura que el agua de la lluvia tarda «uns catro ou cinco días» en filtrarse desde el suelo de la sierra de Argomoso hasta el techo de la cueva del Rei Cintolo. Abel es arqueólogo y el guía del Concello de Mondoñedo que se ocupa de recorrer la cavidad varias veces al día desde antes de las calendas de julio, que se corresponden con estas fechas de declive de junio, hasta finales de año. La actividad suele mantenerse habitualmente hasta que se pasan los festivos más tempranos de diciembre: las fiestas de la Constitución y de la Inmaculada. Para bajar, antes hay que subir hasta la cima del monte que acabó horadado por el agua y los milenios ascendiendo por un sendero que amolda a las formas de la ladera y que permite ir disfrutando, en progresión creciente, de un paisaje tan verde como agradecido para los sentidos.

El Concello dota a los visitantes de mono blanco de un material desechable y de un casco naranja con una luz artificial para que les abra paso. Como mancharse va a ser difícil de evitar, el consejo general es que se lleve ropa a la que no se le tenga un aprecio distinto al económico y otra para cambiarse a la salida. Lo único que se les pide es que tengan más de 12 años y «unha forma física normal». El motivo es que hay que agacharse, saltar, dejarse caer y, sobre todo, mirar dónde se pone la catiusca. Abel Vigo asegura que «se non están operados da cadeira ou algo así, non van ter problema». Una vez situados en el acceso, la cavidad permite tres posibilidades: a la izquierda hay un hueco incómodo para los intrusos de menor sensatez, por el centro hay un gran arco que permite pasar con bastante comodidad a los visitantes que han concertado su periplo con el guía y a la derecha se encuentra la entrada VIP, la reservada para los miembros de federaciones de espeleología, por ser la que requiere el mejor de los equipos y las más larga de las experiencias.

Vigo calcula que ese túnel más extenso puede llegar hasta los 6,5 kilómetros de largo, aunque el arqueólogo estima que se pueden recorrer unos cinco. Este ligero esfuerzo permite a los visitantes «coñecer unha cova natural, sen luces nin agarradeiras que a alteren». La cavidad permite hacer un recorrido relativamente horizontal y absolutamente oscuro de 300 metros que se prolongará durante una hora, dependiendo del grupo.

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